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*** Museos de Sevilla ***

Palacio de Lebrija - Sevilla
PALACIO DE LEBRIJA:

El Palacio de Lebrija se convierte en una de las mejores casas de Sevilla, esta casa no sólo cuenta con mosaicos, sino que en sus salas se atesoran multitud de restos arqueológicos de incalculable valor: vasos, ánforas, columnas, vasijas y esculturas. Además sus paredes se engalanan de elementos decorativos como sus arcos de traza árabe, sus adornos platerescos y su fachada y planta Andaluza.

El Palacio, que tiene una superficie de unos 2000 metros cuadrados, en su construcción se dividió en vivienda de invierno, situada en la planta alta, y la de verano. Data del siglo XVI, cuando se construyó como casa señorial Sevillana. Fue una Mansión vinculada en el siglo XV y reedificada en el siglo XVI. La fachada que se puede apreciar hoy en día es eminentemente Sevillana y propia del siglo XVI.

La historia del Palacio de Lebrija realmente comienza a cobrar vida cuando hace casi cien años D.ª Regla Manjón Mergelina, Condesa de Lebrija, antecesora de los actuales propietarios, una dama Sevillana culta y apasionada por la arqueología, decidió restaurar y decorar la casa familiar. A tal fin, tras los hallazgos encontrados por casualidad en una finca de olivos próxima a las ruinas romanas de Itálica, decidió incorporar estos hallazgos al Palacio. La reforma de la Condesa a principios del siglo XX engalanó de verdaderos tesoros artísticos las salas, ajustándolas para acoger los mosaicos y pavimentos romanos de Santiponce, así como demás restos arqueológicos. También dotó sus habitaciones de elementos procedentes de diferentes períodos artísticos: zócalos de azulejos Sevillanos, procedentes de un convento en ruinas, artesonado de un palacio de Marchena, incorporación de un friso Renacentista, etc.

Bajo la cuidadosa supervisión de la Condesa de Lebrija se trasladó pieza a pieza el fabuloso mosaico del dios Pan que hoy en día se puede admirar en el Patio Central y que fue el mejor e inigualable de una larga serie de fabulosos hallazgos, quizás el mejor mosaico encontrado en la ciudad romana de Itálica.

El magnífico y excepcional mosaico del dios Pan fue encontrado en el olivar de Los Palacios, próximo al anfiteatro de Itálica en Febrero de 1914.

El pavimento de las galerías de Levante y Poniente del Patio Central (formados de preciosos y raros mármoles, serpentinas y pórfido) que circundan el patio proceden de un corral de Santiponce, encontrándose en el año 1904 parte de este pavimento. Las otras dos galerías que ocupan los corredores del Norte y Mediodía fueron también encontradas en diferentes partes de los olivares que circulan Santiponce.

El pavimento primero adquirido de la antigua ciudad romana de Itálica por la Condesa de Lebrija fue el de la Sala Ochavada, descubierto por el dueño de un pajar, llamado Morillas, a una profundidad de tres metros y medio, inaugurando en el año 1901 la colección de mosaicos.

El pavimento del zaguán se encontró en el año 1902 en el corral de la casa número 23 de la calle de la Alegría en Santiponce a una profundidad de cinco metros.

La Sala de las Columnas es un hermoso salón pavimentado por un mosaico encontrado detrás de las casas números 34 y 36 de la calle Carretera en Santiponce.

En el piso bajo de la Escalera Principal se incluyó un Mosaico con faja en la que alternan peces y anclas encontrado en el corral de la casa número 38 de la calle Carretera en el año 1902.

El mosaico descubierto en el olivar de Los Palacios en el año 1907, pavimento formado por primorosas grecas, ostentado en el centro del mosaico por la cabeza de Medusa fue emplazado en la sala que le dio su nombre: Sala Medusa.

El pavimento del Salón de Hermes procede del corral de la calle Trajano, donde se encontró el pavimento que existe en las galerías del patio grande.

El precioso mosaico de la Sala de Ganímedes fue encontrado en el año 1907 en el olivar de Los Palacios, propiedad de José Rodríguez Jiménez, en tal mosaico se representa al joven Ganímedes arrebatado por el águila de Júpiter subiendo al cielo alzando un brazo en demanda de auxilio mientras un elegante perrillo, en graciosa actitud de carrera, huye sobrecogido de espanto, mirando la insólita aparición, la parte del mosaico destrozada por el arado de la persona que lo descubrió fue sustituida por la palabra SALVE, imitada de un mosaico de Pompeya. Completando el pavimento de la habitación existen fragmentos del mosaico Medusa y fragmentos incompletos encontrados en varios corrales de Santiponce.

Entre los restos de estatuaria, sobresale, entre ellos, un lindo torso, muy fino, de mujer joven, le faltan cabeza, pies y la parte inferior, viste una túnica transparente y ligera que forma largos pliegues horizontales, fijada con un broche en el hombro derecho, dejando descubierto el pecho de su lado izquierdo. Cuatro hermosos bustos, encontrados también en el Olivar de los Palacios, de los cuales dos son representaciones de Apolo y Diana.

En la entrada del salón de Hermes se encuentra un hermoso torso, encontrado en una casa de Santiponce, colocado sobre un antiguo brocal de pozo que le sirve de pedestal. Torso atribuido a un Apolo cazador o a la figura de Hermes.

Dos magníficas y gruesas columnas encontradas en Santiponce, una de curiosísimo mármol verde y la otra de un conglomerado de varios colores, sobre una de ellas está un hermoso capitel blanco de la misma procedencia, encontrado en un sitio próximo donde estaba su fuste.

Un hermoso torso de figura femenina vistiendo túnica ajustada por debajo del pecho por un ancho cinturón atado delante es copia romana de un original del siglo IV.

Innumerables vitrinas adornan las salas de la planta baja del Palacio que contienen porción de entalles grecorromanos de extraordinario valor, bustos masculinos y femeninos, jinetes, danzarinas y representaciones mitológicas.

Estas amplias vitrinas guardan también restos de Itálica: barros saguntinos, llevando en sus fondos los nombres de los antiguos alfareros que los fabricaron. Instrumentos de música, dados labrados en marfil y multitud de objetos de la misma materia.

En otra vitrina está la interesante tabla de bronce que parece referirse a una ceremonia de aquellos tiempos.

También se guardan en las vitrinas objetos de vidrio, de los que destaca entre ellos el precioso vaso guarnecido de vástagos y hojas sobrepuestas.

En la sala de Ganímedes se conservan restos epígrafos, uno de estas lápidas versa así:
PRO SALVE HADRIANI AVG ET SABINAE AVGVSTA Ñ SILVANO PANTHEO AVTARCER SABINA AVG Ñ LIB EX VOTO.

Un ara votiva con la inscripción: EX PRECEPTO DEI VOTVM SOLVO L.I.B.

Además de los fantásticos arcos de traza árabe que adornan el Patio Central, el Palacio posee en su colección artística e histórica elementos decorativos del antiguo dominio árabe e incluso de origen persa.

Las vitrinas que decoran el Patio Central están llenas de objetos árabes de todas clases, el precioso trabajo de mármol que parece parte de un sarcófago, representa un león, en cuya figura se reconocen ciertas reminiscencias de antiquísimas labores chinas, este interesantísimo fragmento formaría parte de algún sarcófago, es considerada como resto del arte persa.

En el patio existe una colección de tinajas de diferentes épocas, de las cuales hay cinco árabes, algunas con dibujos bellos de caballitos y perros, característico del estilo persa, que se pueden atribuir a la época en que aún se usaban estas figuras por los hijos de Mahoma.

También pertenece al Palacio una pieza grande, honda y larga, acaso una fuente de comedor labrada toda con preciosos dibujos árabes.

En el Patio Central se conservan brocales de pozo árabes, algunos de ellos de gran interés, otros de época primitiva y desconocida.

En la planta alta de la casa señorial se sitúan tres preciosas arcas en forma de cofre de origen persa, con cantoneras, cerraduras y asa de hierro labrado de gusto Español, además en esta misma planta se puede apreciar una sala adornada al más puro estilo islámico Salón Árabe.

Además de una fachada eminentemente Sevillana propia del Renacimiento, existen vestigios de aquella época diseminados en diferentes partes de la casa señorial, así, la magnífica y espléndida Escalera Principal, escalera Sevillana remodelada por D.ª Regla Manjón Mergelina, Condesa de Lebrija, a principios del siglo XX, es una escalera de estilo Andaluz de tres tramos desiguales, tan frecuentes en los palacios Andaluces de la época; para decorarla sólo se utilizó restos de los siglos XVI y XVII, el artesonado es procedente del espléndido palacio desaparecido que poseyeron en Marchena Ponce de León, duques de Arcos, señores de Marchena. En la pared de la misma sala hay un magnífico tapiz de gran tamaño que representa a David tocando el arpa, de rodillas, delante del Arca de la Alianza y también data aproximadamente del siglo XVI.

El precioso techo de la escalera perteneció a un salón del Palacio de Marchena.

El friso, todo del renacimiento, conservaba los coronados escudos de Ponce de León y Figueroa, alternando éstos con bustos de damas y caballeros, de marcado gusto renacentista.

Los azulejos pertenecieron a otro edificio suntuoso, víctima de la vandálica desamortización del siglo XIX, era éste el riquísimo Convento de San Agustín, de Sevilla, fundación asimismo de la histórica familia Ponce de León, se estima que el Prior que determinó la artística decoración realizó el espléndido trabajo sobre el año 1611; muchos de los adornos, sin embargo, llevan una fecha anterior: 1585. En frente del tapiz existe un gran cuadro que por un lado parece Sevillano por la Virgen y el niño sentado en un cojín, que descansa sobre su falda y los Reyes de Oriente que vienen a adorarlo, todo esto pintado por algún pintor flamenco. Interesantes azulejos del siglo XVIII, con gracia y originalidad forman el zócalo que rodea todo este patio principal y el zaguán, estos proceden de una antigua casa vinculada en 1526 por el Regidor Domingo Tardio.

En la actualidad, tras un año de restauración, el Palacio de Lebrija ha vuelto a abrir sus salas al público en visitas guiadas y en ellas se puede admirar, además de la fabulosa colección de restos romanos y griegos, la galería de la planta alta y salas que nunca se habían visto, como el comedor de invierno, piezas únicas como sus bargueños, un Van Dick, un cuadro de la Escuela de Murillo y un Sorolla o la bella biblioteca con sus más de 4000 volúmenes.
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